Cómo migrar una web sin romper nada
Migrar una web no es copiar archivos de un sitio a otro y cruzar los dedos. Una migración mal planificada puede romper URLs, perder imágenes, cortar formularios, dejar sin correo a la empresa, provocar errores HTTPS o hacer desaparecer tráfico SEO.
Para una microempresa, un WordPress profesional, una web corporativa o una plataforma de formación online, una migración debe tratarse como una operación técnica delicada. Hay que preparar copias, revisar DNS, probar en un entorno seguro, controlar redirecciones y tener un plan de vuelta atrás.
Este artículo explica cómo migrar una web con criterio, evitando errores típicos y manteniendo continuidad operativa, posicionamiento SEO y confianza del usuario.
Índice
- Qué significa realmente migrar una web
- Qué revisar antes de migrar
- Hacer backups completos antes de tocar nada
- Crear inventario de la web actual
- Preparar un entorno de pruebas
- Migrar archivos y base de datos
- DNS y cambio de servidor
- HTTPS, certificados y redirecciones
- Cuidar SEO durante la migración
- Migrar una web WordPress
- Verificaciones después de migrar
- Errores frecuentes al migrar una web
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
Qué significa realmente migrar una web
Migrar una web significa trasladar una instalación desde un entorno a otro. Puede ser un cambio de hosting, de VPS, de servidor dedicado, de dominio, de estructura interna o de tecnología.
Una migración puede implicar:
- Copiar archivos.
- Exportar e importar bases de datos.
- Cambiar configuración del servidor web.
- Actualizar rutas internas.
- Modificar DNS.
- Reemitir certificados HTTPS.
- Revisar permisos.
- Probar formularios, enlaces y área privada.
- Conservar posicionamiento SEO.
Por eso no debe tratarse como una tarea menor. La web visible depende de muchas piezas invisibles. Si todavía no tienes clara esa arquitectura, conviene repasar qué es realmente un servidor web y cómo elegir hosting para proyectos serios.
Qué revisar antes de migrar
Antes de mover nada, hay que entender el estado actual de la web. Una migración no debería empezar con prisas ni con información incompleta.
Conviene revisar:
- Dónde está alojada la web actual.
- Quién gestiona el dominio.
- Dónde se administra la zona DNS.
- Qué proveedor gestiona el correo.
- Qué versión de PHP se usa.
- Qué base de datos existe.
- Qué plugins, temas o aplicaciones están activos.
- Qué certificados HTTPS están configurados.
- Qué URLs están indexadas.
- Qué formularios o integraciones son críticas.
También conviene definir el objetivo: no es lo mismo migrar por rendimiento, por seguridad, por coste, por cambio de proveedor o por rediseño. Cada caso tiene riesgos distintos.
Si la nueva infraestructura será un VPS propio, conviene tener preparada la base con Ubuntu Server, nginx y seguridad mínima antes de mover la web real.
Hacer backups completos antes de tocar nada
Antes de una migración debe existir una copia completa y recuperable. No basta con confiar en que “el proveedor tiene backups”. La empresa debe tener una copia propia o, al menos, acceso claro a una restauración fiable.
Un backup de migración debería incluir:
- Archivos de la web.
- Base de datos.
- Configuraciones importantes.
- Uploads, imágenes y documentos.
- Archivos de configuración de WordPress, si aplica.
- Configuración nginx o Apache, si se administra el servidor.
- Exportación o captura de registros DNS.
El backup debe comprobarse antes de iniciar cambios. Una copia incompleta descubierta a mitad de migración es una faena de las que te dejan mirando la pantalla con cara de haber pisado un cable invisible.
Este punto es crítico y se desarrolla en cómo hacer backups automáticos del servidor.
Crear inventario de la web actual
Un inventario evita olvidar piezas. Muchas migraciones fallan porque se mueve la web principal, pero se olvidan subdominios, formularios, correos, tareas programadas o integraciones externas.
El inventario debería incluir:
- Dominio principal y variantes con www o sin www.
- Subdominios.
- URLs importantes.
- Plugins o módulos críticos.
- Formularios.
- Pasarelas de pago, si existen.
- Integraciones con analítica, CRM, chat o email marketing.
- Cuentas de correo asociadas al dominio.
- Tareas cron.
- Archivos descargables.
En webs con estrategia SEO, también conviene exportar listado de URLs publicadas, sitemap, páginas con tráfico y URLs con enlaces entrantes. Así se puede comprobar después que todo sigue respondiendo.
Preparar un entorno de pruebas
Una migración seria debería probarse antes de tocar producción. El entorno de pruebas puede ser un subdominio, una IP temporal, un sandbox o una copia privada de la web.
El objetivo es comprobar:
- Que la web carga.
- Que las imágenes aparecen.
- Que los enlaces internos funcionan.
- Que el panel de administración permite entrar.
- Que la base de datos conecta correctamente.
- Que no hay errores PHP graves.
- Que formularios y funcionalidades críticas responden.
En WordPress, un entorno de pruebas ayuda a detectar errores de rutas, plugins incompatibles, permisos o diferencias de versión PHP antes de que afecten al sitio real.
También permite comprobar rendimiento y consumo de recursos con más calma, apoyándose en cómo monitorizar recursos del servidor.
Migrar archivos y base de datos
La mayoría de webs dinámicas necesitan mover dos grandes bloques: archivos y base de datos.
Los archivos pueden incluir:
- Código de la aplicación.
- Imágenes.
- Documentos subidos.
- Temas y plugins.
- Cachés o archivos generados.
- Configuraciones locales.
La base de datos contiene contenido, usuarios, ajustes, relaciones internas y configuración de muchas aplicaciones. En WordPress, por ejemplo, entradas, páginas, menús, opciones y usuarios viven en la base de datos.
En una migración WordPress, hay que tener especial cuidado con URLs absolutas dentro de la base de datos. Un cambio de dominio, protocolo o ruta puede requerir sustituciones controladas, nunca cambios masivos improvisados sin copia previa.
Si WordPress se está instalando desde cero en el nuevo servidor, conviene partir de cómo instalar WordPress manualmente.
DNS y cambio de servidor
El DNS es una de las fases más sensibles de una migración. Cambiar el registro A, CNAME o nameservers puede enviar usuarios al nuevo servidor, pero también puede romper correo o servicios externos si se hace mal.
Buenas prácticas antes de cambiar DNS:
- Guardar copia de la zona DNS actual.
- Identificar registros de correo MX.
- Comprobar registros TXT importantes.
- Reducir TTL antes de la migración si procede.
- Preparar el nuevo servidor antes del cambio.
- No tocar correo si no se va a migrar.
Un error clásico es cambiar nameservers completos y olvidarse de copiar registros MX, SPF, DKIM o verificaciones externas. Resultado: la web puede cargar, pero el correo deja de funcionar.
Para profundizar en esta parte, revisa cómo configurar DNS básicos.
HTTPS, certificados y redirecciones
Después de mover una web, HTTPS debe quedar funcionando correctamente. No basta con que el servidor responda por HTTP.
Hay que comprobar:
- Certificado válido para dominio principal.
- Certificado válido para www, si se usa.
- Redirección de HTTP a HTTPS.
- Redirección coherente entre www y sin www.
- Ausencia de contenido mixto.
- Formularios y panel de administración bajo HTTPS.
Si se usa Let’s Encrypt, el nuevo servidor debe poder validar el dominio. Para eso el DNS debe apuntar correctamente y el servidor web debe responder.
Este proceso está desarrollado en cómo configurar HTTPS gratis con Let’s Encrypt.
Cuidar SEO durante la migración
Una migración puede afectar al SEO si cambian URLs, se generan errores 404, se pierden redirecciones, se bloquea indexación o se rompe el sitemap.
Para reducir riesgos SEO:
- Mantener las mismas URLs siempre que sea posible.
- Crear redirecciones 301 si cambian URLs.
- Comprobar sitemap.
- Revisar robots.txt.
- No dejar activado “no indexar” por error.
- Comprobar enlaces internos.
- Revisar páginas importantes tras la migración.
- Monitorizar errores 404.
Para una web con estrategia de contenidos, esto es especialmente importante. Una migración técnica mal hecha puede tirar por tierra meses de trabajo editorial.
También conviene comprobar velocidad, disponibilidad y errores del servidor, porque el SEO no vive solo del contenido: la infraestructura también importa.
Migrar una web WordPress
WordPress requiere atención especial porque combina archivos, base de datos, plugins, tema, uploads, usuarios, opciones y URLs internas.
Elementos críticos:
- Base de datos completa.
- Carpeta
wp-content. - Archivo
wp-config.php. - Plugins activos.
- Tema activo.
- Permisos de archivos.
- Enlaces permanentes.
- URLs internas.
- HTTPS.
- Cachés.
Después de migrar WordPress, conviene entrar al panel, guardar de nuevo enlaces permanentes si procede, vaciar cachés y revisar formularios, medios, páginas principales y entradas recientes.
Si usas nginx en el nuevo servidor, también deberías revisar reglas específicas de protección y rutas sensibles. Esto se desarrolla en cómo proteger WordPress desde nginx.
Verificaciones después de migrar
Una migración no termina cuando la portada carga. Hay que verificar el conjunto de la web.
Lista de comprobación básica:
- Portada.
- Páginas principales.
- Artículos importantes.
- Imágenes y recursos.
- Formularios.
- Login y panel de administración.
- HTTPS.
- Redirecciones.
- Sitemap.
- robots.txt.
- Errores 404.
- Logs de nginx o Apache.
- Correo, si se ha tocado DNS.
También conviene monitorizar durante las primeras horas o días. Muchos fallos aparecen cuando empiezan a entrar usuarios reales, bots de buscadores o tareas programadas.
Si hay consumo anómalo, revisa cómo detectar consumo excesivo de CPU.
Errores frecuentes al migrar una web
El error más frecuente es migrar sin backup completo. El segundo es tocar DNS sin entender qué afecta al correo.
Errores habituales:
- No hacer copia antes de empezar.
- No probar en entorno de pruebas.
- Cambiar DNS demasiado pronto.
- Romper registros MX del correo.
- Olvidar certificados HTTPS.
- No revisar contenido mixto.
- Cambiar URLs sin redirecciones.
- No comprobar formularios.
- No revisar permisos.
- No tener plan de vuelta atrás.
- No monitorizar después del cambio.
Una migración bien hecha parece aburrida. Esa es precisamente la idea: que el usuario no note nada raro.
Conclusión
Migrar una web sin romper nada exige método: inventario, backups, entorno de pruebas, traslado controlado, DNS bien gestionado, HTTPS correcto, revisión SEO y verificaciones posteriores.
Para una microempresa, una migración no debería verse como una simple tarea técnica, sino como una operación que afecta a visibilidad, ventas, reputación y continuidad.
La mejor migración es la que se puede probar, verificar y revertir si algo sale mal.
Si tu web forma parte de una estrategia SEO, una plataforma de formación o un canal comercial, merece la pena migrarla con calma. En servidores, la prisa suele salir más cara que la planificación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo primero antes de migrar una web?
Hacer un backup completo y comprobar que es utilizable. También conviene crear inventario de archivos, base de datos, DNS, correo, plugins, integraciones y URLs importantes.
¿Puedo migrar una web sin afectar al SEO?
Sí, si se conservan URLs, se aplican redirecciones correctas cuando sea necesario, se mantiene HTTPS, se revisa sitemap, se evita noindex accidental y se controlan errores 404.
¿Qué riesgo tiene cambiar DNS?
Puede enviar la web al nuevo servidor, pero también romper correo o servicios externos si se modifican registros incorrectos. Antes de cambiar DNS conviene guardar la zona actual y entender cada registro.
¿Qué archivos son importantes en una migración WordPress?
La carpeta wp-content, la base de datos, wp-config.php, plugins, tema activo, uploads y configuraciones del servidor web. También hay que revisar permisos, HTTPS y enlaces permanentes.
¿Necesito un entorno de pruebas para migrar?
No siempre es obligatorio, pero sí muy recomendable. Permite detectar errores antes de afectar a usuarios reales, especialmente en WordPress, LMS o webs con formularios importantes.
¿Cuándo termina una migración?
No termina cuando carga la portada. Termina cuando se han comprobado páginas principales, enlaces, formularios, HTTPS, logs, sitemap, correo y rendimiento durante un periodo razonable.
¿Qué es un plan de vuelta atrás?
Es la estrategia para recuperar el estado anterior si la migración falla: backups, DNS anterior, servidor antiguo disponible y pasos claros para revertir cambios.
